
Gran Canaria esconde algunos de los miradores más impresionantes de Canarias, capaces de mostrar en un solo vistazo la diversidad de este continente en miniatura. Desde cumbres que rozan los 2.000 metros hasta acantilados que caen verticales al Atlántico, cada mirador revela una cara distinta de la isla. La caldera de Tejeda, declarada Reserva de la Biosfera, concentra varios de los puntos más fotografiados, mientras que el norte y el sur ofrecen contrastes sorprendentes entre palmerales, calderas volcánicas y formaciones rocosas únicas. Esta selección incluye tanto los clásicos imprescindibles como joyas menos conocidas que los locales guardan celosamente. Un coche de alquiler resulta imprescindible para recorrerlos, ya que el transporte público apenas llega a estos rincones.
Mirador del Pico de los Pozos de la Nieve
El techo de Gran Canaria donde dos islas emergen del mar de nubes
El punto más alto accesible en coche de Gran Canaria, situado junto a la Cima de las Nieves. Desde el aparcamiento se accede directamente a una explanada orientada al oeste donde contemplar el Roque Nublo en primer plano y el Teide de Tenerife al fondo. Los días despejados ofrecen vistas espectaculares, pero es en jornadas con nubes bajas cuando la magia se multiplica: ambas islas parecen flotar sobre un océano blanco mientras el sol se pone. Considerado por muchos el mejor atardecer de la isla y uno de los planes imprescindibles para cualquier visitante.
Consejo: Llega al menos una hora antes del atardecer para asegurar sitio en el aparcamiento, que se llena rápidamente los fines de semana.


Mirador del Balcón
La cola del dragón que se desploma sobre el Atlántico
Ubicado en la carretera GC-200, este mirador se alcanza bajando unas escaleras desde la propia vía. Al final espera la famosa cola del dragón: una sucesión de acantilados dispuestos de forma escalonada que crean la ilusión de un reptil gigante descansando sobre el mar. Es uno de los paisajes más dramáticos de toda la isla, con paredes verticales que caen cientos de metros hasta el océano. La zona de Andén Verde donde se encuentra ofrece algunas de las estampas más salvajes de Gran Canaria, especialmente cuando el sol bajo tiñe las rocas de tonos anaranjados.
Consejo: La mejor luz para fotografiar la cola del dragón es durante el atardecer, cuando las sombras realzan el relieve de los acantilados.
Mirador del Roque Nublo
A los pies del gigante de piedra con el Teide de testigo
El Roque Nublo a 1.813 metros de altitud es el símbolo natural de Gran Canaria, y las vistas desde su base justifican el esfuerzo del sendero de 1,5 kilómetros con pendiente que lleva hasta él. Desde arriba, la isla se despliega a tus pies mientras el Teide asoma en el horizonte los días claros. La formación rocosa, un antiguo pitón volcánico, se alza imponente junto a su compañero El Fraile. Es parada obligatoria para cualquier visitante, aunque requiere planificación: actualmente es necesario reservar un tramo horario para acceder al sendero.
Consejo: Reserva tu franja horaria con antelación en la web oficial del Cabildo, especialmente en temporada alta cuando las plazas vuelan.


Mirador Degollada de Becerra
El balcón clásico sobre la caldera de Tejeda
Este mirador ofrece una de las panorámicas más fotografiadas de Gran Canaria: el Roque Nublo y El Fraile recortados contra el cielo, con toda la caldera de Tejeda extendiéndose a sus pies. Es el punto perfecto para quienes quieren contemplar el símbolo de la isla sin realizar la caminata hasta su base. Accesible directamente desde la carretera, cuenta con aparcamiento y permite apreciar la inmensidad del paisaje volcánico que conforma el corazón de la isla. Las primeras horas de la mañana ofrecen la mejor luz para fotografía.
Consejo: Combina esta visita con el cercano Pico de los Pozos para aprovechar el desplazamiento hasta las cumbres.
Mirador del Pico de Bandama
Asomarse al interior de un volcán perfecto
La Caldera de Bandama impresiona por sus dimensiones: un kilómetro de diámetro y 200 metros de profundidad forman un cráter volcánico casi perfecto. Desde el mirador en el Pico de Bandama se abarca toda la caldera, pudiendo distinguir incluso las antiguas fincas de viñedos en su interior. Es zona vinícola, por lo que merece la pena combinar la visita con alguna bodega cercana. A pocos minutos de Las Palmas de Gran Canaria, resulta ideal para quienes disponen de tiempo limitado. También existe la opción de bajar caminando hasta el fondo por una ruta empinada pero espectacular.
Consejo: Hay un bar junto al mirador donde tomar algo mientras disfrutas de las vistas que llegan hasta la costa.


Mirador de Unamuno
Donde el escritor encontró inspiración ante la caldera
Artenara acumula varios miradores excepcionales, pero el de Unamuno destaca tanto por sus vistas como por su valor cultural. Rinde homenaje al escritor Miguel de Unamuno, quien quedó cautivado por estos paisajes durante su destierro en la isla. Las vistas privilegiadas sobre la caldera de Tejeda y las cumbres circundantes justifican la admiración del poeta. El mirador está cuidadosamente integrado en el entorno del pueblo más alto de Gran Canaria, permitiendo contemplar el mismo horizonte que inspiró algunas de sus reflexiones sobre el paisaje canario.
Consejo: Aprovecha para pasear por Artenara y descubrir sus casas-cueva tradicionales excavadas en la roca.
Mirador Degollada de las Yeguas
Donde el desierto y la montaña se encuentran
Situado en la carretera que sube desde Maspalomas hacia Fataga, este mirador ofrece un paisaje que evoca los cañones del oeste americano. La vista se divide en dos mundos: hacia el sur, las dunas de Maspalomas y el océano; hacia el norte, los barrancos escarpados y las montañas del interior de Gran Canaria. Los tonos ocres y rojizos de la roca, tallada por la erosión durante milenios, crean un escenario que parece sacado de otro continente. Es parada obligatoria en la ruta entre la costa sur y el interior de la isla.
Consejo: Haz esta parada al subir hacia Fataga y el centro de la isla para capturar la mejor perspectiva del contraste costa-montaña.


Mirador de Tejeda
Tierra sagrada con los relieves más descomunales de Gran Canaria
Tejeda ocupa el centro geográfico de Gran Canaria, y su mirador permite contemplar los relieves más impresionantes de la zona montañosa. Esta fue tierra sagrada para los antiguos canarios, que veneraban las imponentes formaciones rocosas que dominan el horizonte. Desde aquí se aprecia la magnitud de la caldera, con sus paredes escarpadas y los roques que emergen como centinelas de piedra. La Cruz de Tejeda, centro exacto de la isla, marca el punto donde confluían los antiguos Caminos Reales que conectaban todos los rincones de Gran Canaria.
Consejo: El pueblo de Tejeda tiene excelentes restaurantes de cocina canaria tradicional, perfectos para reponer fuerzas tras la visita.
Mirador Roque Bentayga
Ante el altar de los antiguos canarios
El Roque Bentayga fue uno de los lugares más sagrados para los aborígenes canarios, que lo utilizaban como santuario y punto de observación astronómica. El mirador permite contemplar esta impresionante formación rocosa que se eleva dominante sobre el paisaje circundante. En sus cuevas y oquedades se han encontrado grabados rupestres y restos arqueológicos que testimonian su importancia ritual. Junto al mirador existe un centro de interpretación que explica la relevancia de este enclave para la cultura prehispánica de la isla.
Consejo: Visita el Centro de Interpretación del Roque Bentayga para entender el significado sagrado de este lugar antes de contemplarlo.


Mirador de la Montaña de Arucas
La atalaya del norte que abraza ciudad y costa
Desde la Montaña de Arucas se obtienen panorámicas completas de la ciudad del mismo nombre y toda la costa norte de Gran Canaria. La subida merece la pena para contemplar desde las alturas el casco histórico de Arucas con su imponente iglesia de San Juan Bautista, conocida como la catedral de Arucas por sus dimensiones. Las vistas alcanzan hasta Las Palmas de Gran Canaria en días claros. La zona es famosa por albergar la destilería de Ron Arehucas, uno de los rones más conocidos de Canarias, que ofrece visitas guiadas con degustación.
Consejo: Combina el mirador con una visita a la destilería de Ron Arehucas para conocer la tradición ronera de la isla.
Mirador de Montaña Alta
El balcón verde donde la isla gira a tu alrededor
En Santa María de Guía se encuentra este mirador que ofrece algo difícil de conseguir: vistas de 360 grados sobre las montañas más verdes de Gran Canaria. Desde aquí se contemplan zonas de pasto como la famosa de Monte Pavón, con sus praderas que contrastan con la imagen desértica que muchos asocian a la isla. El panorama abarca desde Las Palmas de Gran Canaria hasta la montaña de Gáldar, permitiendo apreciar la variedad paisajística del norte. Es territorio de senderismo, con rutas que conectan los diferentes miradores de la zona.
Consejo: Lleva calzado cómodo porque la zona invita a caminar por las rutas que conectan con Monte Pavón.

Ventana Gañifa
El encuadre perfecto que la naturaleza regaló al Roque Nublo
Una joya fotográfica poco conocida incluso entre los habitantes de la isla. Esta formación rocosa natural crea un arco que enmarca perfectamente el Roque Nublo, componiendo una imagen que parece diseñada por un fotógrafo. Se encuentra muy cerca del Pico de los Pozos de la Nieve y del Morro de la Agujereada, el verdadero techo de la isla con 1.956 metros. Los días despejados, el Teide aparece al fondo completando una composición de tres planos que quita el aliento. Es uno de esos lugares que los locales guardan como secreto.
Consejo: La ventana está junto al Morro de la Agujereada, a poca distancia del Pico de los Pozos; combina ambas visitas en una sola subida.
Mirador La Sorrueda
Un oasis de palmeras en el corazón de Santa Lucía
Este mirador descubre uno de los palmerales más bonitos del sur de Gran Canaria, un paisaje que transporta a escenarios africanos en pleno archipiélago canario. Situado en el municipio de Santa Lucía de Tirajana, permite contemplar la Fortaleza de Ansite y el denso palmeral que tapiza el fondo del barranco. Es un paisaje diferente al resto de miradores de la lista, más íntimo y recogido, donde las palmeras canarias crean un manto verde que contrasta con las laderas áridas circundantes. Forma parte de la Red de Miradores oficial de Gran Canaria.
Consejo: Visita también el cercano Museo del Castillo de la Fortaleza para conocer la historia aborigen de esta zona.
Recorrer los miradores de Gran Canaria equivale a hojear un atlas geológico a escala real. Cada parada desvela formaciones que van desde calderas volcánicas perfectas hasta acantilados que compiten con los más dramáticos del planeta. La recomendación es no limitarse a los más famosos: lugares como la Ventana Gañifa o el Mirador de Montaña Alta ofrecen experiencias igual de memorables sin las aglomeraciones. Planifica las visitas combinando varios miradores cercanos y reserva los atardeceres para el Pico de los Pozos o el Balcón, donde el espectáculo alcanza otra dimensión.