
Barrancos mágicos y selva milenaria
La Gomera es una joya natural. Un susurro de la laurisilva, un laberinto de barrancos y el silbo gomero, un lenguaje ancestral.
Geografía
La Gomera, pequeña y montañosa, se asienta en el oeste del archipiélago, al oeste de Tenerife. Es la isla más antigua, con relieves que muestran su origen volcánico.
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Un bosque del Terciario
La Gomera conserva el bosque de laurisilva más extenso y mejor conservado del mundo. Sin actividad volcánica reciente, la erosión ha esculpido una isla de barrancos radiales y roques desnudos.
El Parque Nacional de Garajonay fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986 por albergar la muestra más representativa de la laurisilva canaria. Este bosque de niebla, dominado por laureles, viñátigos y brezos cubiertos de musgo, es un vestigio directo de la selva subtropical que se extendía por el sur de Europa antes de las glaciaciones. Bajo su dosel apenas llega la luz y la humedad se mantiene constante durante todo el año.
La estructura de la isla es un caso de manual de erosión radial: los barrancos descienden desde la meseta central hacia el mar abriendo valles profundos y aislados. Ese relieve extremo explica el nacimiento del silbo gomero, un lenguaje silbado que reproduce el español y permitía comunicarse de ladera a ladera. La UNESCO lo inscribió como Patrimonio Cultural Inmaterial en 2009.
En la costa norte, accesibles solo por mar, los acantilados de Los Órganos exhiben un imponente conjunto de columnas basálticas verticales formadas por el enfriamiento lento de un antiguo domo volcánico posteriormente desmantelado por el oleaje. El resultado recuerda a los tubos de un órgano de más de ochenta metros de altura.
Toda la isla fue declarada Reserva de la Biosfera en 2012. En sus valles, Valle Gran Rey mantiene el sistema de bancales y palmerales que sostuvo durante siglos una agricultura de subsistencia basada en la palmera canaria, de la que aún se extrae la miel de palma mediante el guarapo.
Costas de Contraste
De la salvaje arena negra del norte a las doradas y tranquilas aguas del sur. El Atlántico en todas sus facetas.
La isla colombina
De La Gomera zarpó Colón rumbo a lo desconocido. La isla conserva ese pasado junto a saberes que ninguna otra mantiene: un lenguaje silbado y una cerámica sin torno.

Último puerto europeo antes del viaje de 1492, con la Torre del Conde en pie.
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Pueblo de calles empedradas frente al Teide, uno de los más bellos del archipiélago.
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Aldea alfarera donde la cerámica se sigue modelando a mano como hace siglos.
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San Sebastián de La Gomera fue la última escala de Cristóbal Colón antes de cruzar el Atlántico en 1492, y volvió a serlo en sus viajes de 1493 y 1498. La ciudad conserva la Torre del Conde, fortaleza de 1447 y una de las construcciones militares más antiguas de Canarias, además del Pozo de la Aguada, del que se abasteció la expedición, y la iglesia de la Asunción, donde la tradición sitúa la última misa antes de la partida.
Agulo se asienta sobre una plataforma costera al norte de la isla, con el Teide dominando el horizonte al otro lado del mar. Su casco histórico, de calles estrechas y empedradas y casas con teja árabe, está protegido como conjunto de interés y se cuenta entre los mejor conservados del archipiélago. La proximidad del Parque Nacional de Garajonay lo convierte además en puerta de entrada a la laurisilva.
En El Cercado, junto a Chipude, se mantiene una tradición alfarera que se remonta a la época prehispánica. Las piezas se levantan a mano, sin torno, con arcilla y almagre extraídos en la propia isla, y se cuecen en hornos abiertos. Es uno de los últimos lugares de Europa donde pervive esta técnica sin interrupción.
El bien cultural más singular de La Gomera, sin embargo, no se toca: el silbo gomero. Este lenguaje silbado, que reproduce la estructura del español y permite comunicarse a varios kilómetros de distancia entre barrancos, fue inscrito por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2009 y se enseña de forma obligatoria en los colegios de la isla.
Sabores Únicos
La gastronomía de La Gomera es muy tradicional y está basada en productos humildes pero llenos de sabor. El gofio es uno de sus alimentos más importantes, y aparece en muchas recetas, tanto saladas como dulces. También son típicos los potajes, los mojos, los quesos y las carnes preparadas de forma casera.
Uno de los elementos más conocidos de la cocina gomera es el almogrote, una pasta de queso curado, tomate, aceite y ajo que se suele untar con pan o acompañar con otros platos. Este producto es muy representativo de la isla y forma parte de su identidad culinaria. También son frecuentes los pescados y los platos elaborados con ingredientes locales sencillos.
La cocina de La Gomera refleja una forma de vida muy unida a la tierra y a la tradición. Sus recetas suelen transmitirse de generación en generación, conservando sabores muy antiguos. Esa continuidad hace que la gastronomía gomera tenga un valor cultural especial.





Sabor Volcánico
Lo más popular
La Gomera es un paraíso para los amantes de la naturaleza y la aventura.
Lugares imprescindibles