Playa de Ijuana
★ 5.0 (6 reseñas)
Escondida entre los acantilados del Macizo de Anaga, la Playa de Ijuana es uno de esos rincones que Tenerife reserva solo para quienes se atreven a buscarlo. Esta pequeña cala de arena volcánica negra y callaos, de apenas cien metros, permanece aislada del mundo moderno, accesible únicamente a pie o por mar. El descenso desde las alturas del barranco exige experiencia y buena forma física, pero cada paso entre laurisilva y piedra volcánica anticipa la recompensa.
La playa emerge en la desembocadura del Barranco de Ijuana, donde el verde intenso de la vegetación contrasta con el negro profundo de la arena y el azul del océano. Solo con la marea baja se revela en todo su esplendor, permitiendo explorar cada rincón de este refugio natural que parece detenido en el tiempo. Las vistas panorámicas sobre los pueblos costeros de Anaga añaden una dimensión casi mística al entorno.
Este lugar guarda también memoria literaria: aquí residió durante años un escritor local, galardonado con el Premio Canarias de Literatura, quien encontró en esta soledad salvaje el escenario perfecto para sus obras. Hoy, Playa de Ijuana sigue siendo un destino para espíritus aventureros que valoran la naturaleza virgen por encima de cualquier comodidad.