
4.3(78 reseñas)
La casita del muerto
4.3(78 reseñas)
La casita del muerto
En un rincón apartado del Barranco del Quíquere, entre la costa de Tías y la orilla atlántica, se encuentra este peculiar refugio conocido como La Casita del Muerto. Su nombre evocador despierta curiosidad, y su emplazamiento al borde del acantilado la convierte en una parada casi obligada para quienes buscan rincones distintos en Lanzarote. La pequeña construcción de piedra, testigo del paso del tiempo y las mareas, se ha convertido en un punto de atracción donde naturaleza, historia y arte convergen.
El acceso se realiza a pie por un camino de tierra que discurre paralelo al barranco, un paseo tranquilo que permite disfrutar del paisaje volcánico típico de la isla. Muy apreciada por locales y viajeros que escapan de las rutas convencionales, la casita ofrece vistas espectaculares al océano y resulta especialmente fotogénica al atardecer, cuando la luz baña los acantilados con tonos dorados. En su interior, un artista local dejó su huella con pinturas murales que añaden un toque creativo al lugar.
Además, justo debajo de la construcción se forma una charca natural o calentón, donde es posible refrescarse en los días soleados. Este pequeño refugio entre rocas convierte la visita en una experiencia completa: paisaje, arte y baño en un solo rincón salvaje de Lanzarote.


