
4.5(166 reseñas)
Puente de las Bolas
4.5(166 reseñas)
Puente de las Bolas
Bajo la luz dorada del atardecer, el Puente de las Bolas se convierte en uno de los encuadres más fotogénicos de Arrecife. Construido en 1771 durante el reinado de Carlos III, este puente levadizo de piedra toma su curioso nombre de las dos esferas que coronan sus pilares, símbolos que han visto pasar siglos de historia lanzaroteña.
Su función original era puramente defensiva: conectaba el Castillo de San Gabriel con la costa y, ante la amenaza de piratas y corsarios, se alzaba su pasarela para aislar la fortaleza del continente. Hoy es un paso peatonal permanente que invita a cruzar sobre las aguas mientras la brisa marina acompaña cada paso.
El conjunto arquitectónico que forma junto al castillo es uno de los rincones más emblemáticos de la capital insular, perfecto para capturar la esencia marinera de Lanzarote. Desde aquí, las vistas se abren hacia el puerto y el perfil urbano costero, especialmente sugerentes al amanecer, cuando la luz rasante baña las piedras centenarias. Accesible las 24 horas, es parada obligada para quienes buscan conectar con la memoria histórica de la isla a través de su arquitectura defensiva.


